La intensificación de la globalización económica, combinada con el desarrollo acelerado de soluciones tecnológicas y digitales aplicadas al sector financiero, ha generado un entorno propicio para la aparición de nuevos agentes o intermediarios financieros y modalidades de pago. En el marco de la Unión Europea, las iniciativas normativas orientadas a la armonización de los servicios financieros han facilitado que entidades de pago y entidades de dinero electrónico puedan operar en España, incluso desde otros Estados miembros o terceros países, en régimen de libre prestación de servicios y sin necesidad de contar con una estructura física en territorio nacional. En España esta evolución ha ido acompañada de la consolidación de instrumentos de pago alternativos, tales como las cuentas de pago, las tarjetas en sus distintas modalidades y los sistemas basados en teléfonos móviles, que han demostrado una eficiencia notable en términos de rapidez, disponibilidad y simplificación operativa de los movimientos financieros.